MÉXICO, DF.- Policías que patrullaban para realizar “tareas de prevención del delito” en una carretera del Estado de México, fueron rebasados “sin precaución” por tres vehículos que viajaban a alta velocidad. Los siguieron, les ordenaron por el altavoz de las patrullas detenerse, se detuvieron. El primero en bajar fue un hombre de tez blanca. Los agentes no lo sabían, pero habían detenido a Édgar Valdez Villareal, “La Barbie”.
Más tarde, sin precisar cuándo, la Policía Federal le pidió que diera sus “generales”, y les respondió que era Édgar Valdez Villareal, que le decían “La Barbie”, “El Güero” o “El Trigrillo”, y en ese momento les confesó que era narcotraficante. Les narró parte de su historia delictiva; que traficaba entre una y dos toneladas de cocaína por mes, que la traía de Colombia, y explicó cuáles eran sus rutas. Afirmó que él era responsable de “levantones” y ejecuciones de grupos rivales; detalló su relación con el extinto capo Arturo Beltrán Leyva, y reveló su participación en una cumbre de barones de la droga en 2007 en Cuernavaca.