Chicos, pero de gran peligrosidad
Jesús festejaba sus 18 años en El Castillo del Abuelo, un antro situado en la avenida San Francisco, municipio mexiquense de Los Reyes La Paz, cuando alguien que le tenía mucha confianza le advirtió: “Felicidades; pero, ahora sí, aguas: ya pueden meterte al tambo grande”. Desinhibido y en compañía de sus amigos, el posible líder de una banda delictiva juvenil autonombrada Los Malosos, repuso: “¿Entambarme a mí? No, yo me llevo primero a los que me pongan enfrente”.
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